En salud existen procesos y workflows que funcionan gracias a conocimiento informal acumulado durante años.
Una persona sabe qué hoja revisar. Qué campo realmente importa. A quién llamar cuando falla una integración. Qué excepción nunca fue documentada. Qué código significa algo distinto en otra sede.
Ese conocimiento permite que el proceso funcione.
Hasta que intentamos automatizarlo.
Antes del software está el proceso
La estrategia global de salud digital de la OMS plantea que las iniciativas digitales necesitan integrar recursos organizacionales, humanos y tecnológicos, no únicamente tecnología.
La lógica de las SMART Guidelines es aún más concreta. Sus Digital Adaptation Kits describen procesos y workflows, elementos de datos, lógica de decisión, indicadores y requisitos funcionales antes de convertirlos en una implementación específica. La propia metodología indica que los workflows ayudan a determinar cuándo se recogen datos y cuándo interviene la lógica de decisión.
Ese orden importa.
La automatización no sustituye arquitectura. La ejecuta.
Ordenar no significa transformar todo
No necesitamos reconstruir una institución antes de automatizar un proceso.
Pero sí necesitamos entender suficientemente ese proceso.
Qué lo inicia. Qué información requiere. Quién decide. Cuál es la fuente correcta. Qué excepciones existen. Qué resultado esperamos.
Una vez resueltas esas preguntas, automatizar deja de consistir en trasladar improvisaciones humanas hacia código.
Empieza a convertirse en infraestructura.
Proceso informal
Estructura y workflow
Automatización
- World Health Organization. Global Strategy on Digital Health 2020–2027 , 2020 — https://www.who.int/docs/default-source/documents/gs4dhdaa2a9f352b0445baf16c7a401e07d46.pdf.
- World Health Organization. SMART Guidelines , 2021 — https://www.who.int/teams/digital-health-and-innovation/smart-guidelines.
- World Health Organization. Digital Adaptation Kits , 2021 — https://www.who.int/publications/i/item/9789240020764.